Sí, puedes congelar nuestros platos sin problema.
Aunque recomendamos consumirlos frescos, puedes congelarlos si lo necesitas.
Recomendación: descongela el plato en la nevera al menos 24 horas antes de consumirlo para mantener su textura y sabor.
Ten en cuenta que al congelar pueden variar levemente las propiedades del plato.
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